
La otoplastia es una intervención quirúrgica cuyo objetivo es conseguir mejorar la forma, posición o proyección del pabellón auricular por diversos motivos:
- Hellix valgus (oreja de soplillo)
- Malformaciones congénitas, ej.: orejas contraidas, microtias (orejas pequeñas).
- Malformaciones adquiridas, ej.: quemaduras, traumatismos, cirugía.
Existen diferentes técnicas de otoplastia y su indicación varía según el tipo de deformidad. En general consiste en tallar y modelar el cartílago auricular. En algunas malformaciones es necesario tomar injertos de cartílago de la oreja sana o de las costillas.
Tras la intervención se colocará un vendaje para que las orejas curen en posición correcta. A la semana siguiente se retira el vendaje y se coloca una cinta elástica, durante dos semanas, para evitar la mala oposición de las orejas mientras el paciente duerme.
Cualquier procedimiento quirúrgico entraña un cierto grado de riesgo lógico y es importante que se comprendan los riesgos asociados a la otoplastia. Aunque la mayoría de los pacientes no experimentan complicaciones, se debe consultar con el cirujano plástico cualquier duda antes, para asegurarse de que comprende los riesgos, complicaciones potenciales y consecuencias de la otoplastia.
La otoplastia es una efectiva intervención, con unos resultados muy visibles. La forma y tamaño de las orejas se modifica, ganando armonía, y el resultado queda, por tanto, acorde con las proporciones faciales del paciente.




